Hace dos semanas nos fuimos a Coquimbo con la familia. Salir con los papás es algo completamente diferente a salir con primos, amigos o novio. Es la gente con la que vives todo el año, pero no son muchas las cosas que haces con ellos. Me explico, durante el año cada uno anda haciendo su vida y sale a clases o al trabajo o a actividades sociales personales, pero nunca pasamos todo el día todos juntos haciendo cosas. Por eso esta semana y media de vacaciones familiares, son días extremos para congeniar lo que queremos hacer todos, los lugares que todos queremos visitar y las cosas que todos queremos comer. Al final uno termina pasándolo genial, pero es un poco complejo coordinarse con unos papás que quiere ir a la playa a las 9 de la mañana y unas hijas que quieren dormir hasta las 12.
Paseamos por las playas, leímos en la arenita, nos bañamos en el mar (no hay cosa que encuentre más entretenida del verano que bañarse en el mar), comimos mil, nos dejamos regalonear por las primas nortinas, disfrutamos de la noche en el barrio inglés y paseamos por el valle. Todo con ese calor diferente que hace en la costa, más soportable y agradable.
Así se va febrero.
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| Aquí, los rulitos de la kika, la hermana. |
2 Comentarios:
Que sana envidia
Ahh esto de tener los dedos gordos...era yo
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