enero 29, 2012

Choroico

Ayer volví de un paseito de 10 días por Nacimiento, octava región. Me dediqué a recorrer bosques nativos, a mirar una trilla de yegua, a alimentar cerdos y gallinas, aprender a amasar el pan y vivir completamente desconectada de todo. Los días se pasaban leyendo, haciendo sudokus, jugando cartas con los primos, nadando en el río o durmiendo en la arena. Las noches eran para conversar alrededor de una gran fogata y filosofar sobre el mundo. Reírse con los primos y terminar cantando.
Lo rural es impresionante, un mundo tan cercano pero a la vez completamente diferente. Hay que aprender para qué sirve cada planta, cómo reconocer los tipos de suelo, de dónde obtener agua o qué hacer con tu basura para tratar de dañar lo menos posible el entorno. El protagonista no eres tú, sino la naturaleza, y hay que saber conseguir las cosas que ella te entrega. Toda una experiencia.
Cosas nuevas y descanso cotidiano, para eso son las vacaciones.

1 Comentarios:

marcelo dijo...

son necesarios esos paseos, viajes donde uno se desconecta de absolutamente todo.