noviembre 28, 2009


estudió Filología en Madrid y que no le gustó Madrid, pero que ahora se da cuenta de que entonces le echaba la culpa —a Madrid— de cosas de las que él era el único culpable, el estricto culpable.
Sobre Zambra, en Paula.

Cambié Madrid, por España, y filología por Bachillerato, y comprenderá porque dejé la Península.

noviembre 11, 2009

aleja tu chaqueta fosforecente

Con lo que estudio, creo que el concepto de “shuper” se queda solo en un etiquetamiento circunstancial y pasajero. Es obvio que pertenecer a un grupo de personas que comparten gustos y estilos de vida parecidos es agradable y hasta cierto punto necesario para algunas personas en determinados rangos de edad, es un proceso de afianzamiento de la identidad personal, creo.
Lo más característico de esta “nueva tribu urbana” (siempre ese concepto me ha parecido patético), es la imperiosa necesidad de poseer y conocer lo más nuevo de lo nuevo, lo que nunca antes nadie ha vestido, escuchado, leído o visitado. Ser los primeros en consumir ciertos productos o servicios, que pueden ser una real mierda, pero que son desconocidos, underground, indis; y por ende, necesarios. Así pasa con la música, la ropa, las zapatillas, los bares o los parques que nadie ha visto antes, pero que son super cool y onderos, y anda rápido a comprarlo antes de que se haga de moda y lo usen hasta los pokemones, porque eso da terror. Y eso pasa con los wayfayer, con las puma de caña, con ir a tomar helado a Lastarria o con los mgmt criollos, Astro. El lema es que no tiene que ser bueno, o bonito, ni mucho menos rentable, solo desconocido; para comentarlo con tu amigo o ponerlo de estado en facebook, o tuitearlo, eso si que es shuper.
Como estudiante de diseño, y creo que cualquier persona que se dedique a la “creación” de todo tipo de contenidos sobre cualquier soporte, tenemos la necesidad de tener el mismo espíritu de los jovencitos con chaqueta flúor. Tenemos la necesidad de conocer cada tendencia antes de que sea tendencia, cada moda antes de que se haga de moda. Adelantarnos a la moda, porque en realidad, trabajamos creando la moda. Creando la estética visual que niñas de doce amaran en un año más, gracias a la teleserie juvenil del momento, pero que no será nada más que lo que se vendrá gestando y creando con meses de anticipación en los bares onderos y en los macs de jóvenes con espíritu busquilla y buen gusto.
No somos shupers, o por lo menos no tenemos que serlo. Debemos ser quienes generan las tendencias de los shuper, o el nombre que tenga la “moda” del momento. Debemos ser quienes crean lo que, los que estan desesperados por cosas nuevas, usaran. Debemos ser los que crean los próximos lentes de moda o la estética de la banda electrónica que aún no se inventa, pero que sin duda ellos amaran porque es “nueva”. Tenemos que crear lo más nuevo de lo nuevo. Y tenemos que hacerlo bien, porque si ahora esa creación no es más que algo nuevo, si tenemos suerte, en unos años, meses o días más se convertirá en lo más usado, y tiene que ser bueno.
Insisto, que seguir la onda más ondera del momento no tiene sentido. Porque, para lo que me estoy formando es para que en los próximos años, espero, me dedique a crear las ondas onderas y las no tanto que se den en esta franja o en cualquier lugar del planeta, para niños, viejos, abuelos o jóvenes de pitillo. Eso es entender el sistema de consumo, de producción y de masificación de todo en este planeta. Es, en definitiva, entender qué papel jugamos en el juego de las estructuras económicas de consumo, que es lo que, lamentablemente, maneja el mundo.